23.6.13

Emilia Ferreiro: Alfabetización digital: ¿De qué estamos hablando?

Comparto un fragmento del artículo:

Para dejar clara mi posición, permítanme resumirla en estos términos. Yo no puedo hablar de alfabetización en el vacío sino en un espacio-tiempo determinado. Cuando apenas despuntaban los ordenadores, y convencida del poder del teclado en las tecnologías en desarrollo, inicié una campaña de recuperación de viejas máquinas mecánicas de escribir para instalarlas en escuelas rurales de México. No tuvimos demasiado éxito en la campaña pero en las escuelas donde las pudimos llevar fue un gran suceso social entre adultos y jóvenes. Las imágenes de los niños de 5 y 6 años tratando de comprender el funcionamiento de ese objeto mágico me conmueven todavía.

Ahora también lucho por el acceso a los libros y a las TIC en todas esas escuelas y en todas las escuelas.

Pero no hablo, porque creo que no corresponde hablar, de educación digital o de alfabetización digital. Hablo de alfabetización, a secas. La que corresponde a nuestro espacio y tiempo.

Necesitamos lectores críticos, que duden de la veracidad de lo visivo impreso en papel o desplegado en pantalla, texto o imagen; lectores que busquen comprender otras lenguas (¡cuánto más fácil ahora con Internet!) sin menospreciar ni magnificar el inglés hegemónico; que tengan una visión global de los problemas sociales y políticos (¡cuánto más fácil ahora con Internet!) sin encerrarse en localismos estrechos. Lectores y productores de la lengua escrita inteligentes, alertas, críticos. Lo que siempre hemos buscado. Difícil tarea, antes y ahora. Internet ayuda, qué duda cabe. Los libros y las bibliotecas también. Frente al conservadurismo de la institución escolar, las bibliotecas y los bibliotecarios pueden asumir un rol de vanguardia, bien diferente del rol compensador que algunos le atribuyen.

Necesitamos niños y jóvenes que sepan decir su palabra por escrito de manera convincente (¡cuánto más fácil ahora con Internet!); que no se comuniquen simplemente porque "hay que estar en comunicación permanente", sino que tengan algo para comunicar; que el contenido del mensaje cuente al menos tanto como la forma. Porque las nuevas generaciones deberán ser particularmente creativas. Tendrán a su cargo nada más y nada menos que la invención de un nuevo orden mundial donde la vida valga la pena de ser vivida.

Artículo completo

FERREIRO, Emilia. Alfabetización digital: ¿De qué estamos hablando?. Educ. Pesqui. [online]. 2011, vol.37, n.2 [citado 2013-06-21], pp. 423-438 . Disponible en: ISSN 1517-9702. http://ref.scielo.org/5c9j23
Descargar documento en formato PDF│ http://www.scielo.br/pdf/ep/v37n2/v37n2a14.pdf
Vía Débora Kozak, en el grupo CREAR de Facebook.

 Imagen

22.6.13

Dossier: La escuela y las nuevas alfabetizaciones

La alfabetización es uno de los ejes centrales de la acción escolar. Antes que cualquier otro conocimiento, las escuelas existen desde hace muchos siglos para enseñar a leer y escribir. Aunque también se supone que deben enseñar a contar y otros conocimientos básicos cuyos contenidos van cambiando con el tiempo, el centro de la escuela ha sido y sigue siendo la cuestión del dominio del lenguaje escrito. 
Hoy hay consenso en que no es lo único de lo que debe ocuparse la escuela. En un mundo donde el libro va perdiendo protagonismo, y donde surgen otras formas de producción y transmisión de la cultura, se empieza a hablar de alfabetizaciones emergentes o múltiples para referirse al conjunto de saberes que se vuelven cada vez más necesarios en nuestras sociedades. 
En este dossier, queremos introducir dos nuevos cuerpos de conocimientos que tienen enorme protagonismo en la vida contemporánea: el que rodea al lenguaje de las imágenes y lo audiovisual, y el que surge del uso de las computadoras. Hablar de "lenguaje" no es inocente: supone pensarlos como códigos, y también como formas culturales que deben ser objeto de reflexión y de producción dentro de la escuela. Incluirlos no significa seguir las modas del mercado o de la economía, sino ampliar la porción de la cultura que la escuela pone a disposición de las nuevas generaciones.


  1.  Lenguajes en plural. Por Inés Dussel y Myriam Southwell (Descargar PDF)
  2. ¿Es posible enseñar y aprender a mirar? Por Ana Abramowski (Descargar PDF)
  3. El chat, más allá de los prejuicios. Por Flavia Pascualini y Rosalía Pasini (Descargar PDF)
  4. Entrevista con Emilia Ferreiro. Por Myriam Southwell (Descargar PDF)

21.6.13

El uso pedagógico de las TIC desde la perspectiva de las múltiples alfabetizaciones

Las transformaciones sociales –estrechamente vinculadas a la formación de redes mundiales sustentadas en tecnologías digitales– están afectando algunos de los pilares sobre los que se estructuraron los sistemas educativos modernos. En forma inevitable, esto implica algunos retos y desafíos a la profesión docente. 
¿Cómo influyen estos cambios en la función docente y en la tarea en el aula?

–La cantidad y diversidad de conocimientos, textos y productos que circulan aumenta en forma permanente. Esto colapsa el espacio necesario para reflexionar y para tener una perspectiva crítica. Por ello, la “sociedad de la información” es al mismo tiempo la “sociedad de la desinformación”.

–La alfabetización no se restringe al acceso a la lectura y la escritura. Hablamos de las nuevas alfabetizaciones. La alfabetización ha dejado de ser conceptualizada en singular para dar cuenta de una pluralidad de saberes, en los que se incluye a los lenguajes audiovisuales, la capacidad de seleccionar y organizar cúmulos importantes de información y la operación de computadoras y otros artefactos tecnológicos.

–El acceso a nuevos medios como Internet y nuevos recursos multimediales genera nuevas demandas en términos de competencias que no se restringen a las habilidades técnicas, sino a la de utilizar las conexiones y la circulación de información e imágenes de manera significativa, crítica y creativa. En este sentido, las tecnologías constituyen espacios de producción y comunicación que pueden alentar la expresión y visibilidad de los niños y los jóvenes.

–El desplazamiento de la escuela como canal privilegiado mediante el cual las nuevas generaciones entran en contacto con la información sobre el mundo. En mayor o menor medida, estamos atravesados por estímulos multimediales, imágenes y textos, que proveen una parte cada vez más importante de los materiales sobre los que se construyen las narraciones y versiones de lo social y la identidad de los individuos.

–Diversos ejes de cambio atraviesan la tarea del docente. El nuevo escenario propone nuevos métodos de enseñanza e interacciones sociales, y plantea nuevos desafíos que atañen al saber hacer de los docentes.

El texto completo en:


Köppel, Andrea; Suchodolski, Miriam y Zappalá, Daniel (2012), “Material de lectura: Uso pedagógico de las TIC desde la perspectiva de las multialfabetizaciones”, Especialización docente de nivel superior en educación y TIC , Buenos Aires, Ministerio de Educación de la Nación. 


La competencia digital en la escuela del siglo XXI: ¿Alfabetización 2.0?

Compartimos la presentación del Doctor en Pedagogía  Manuel Area Moreira "La competencia digital en la escuela del siglo XXI: ¿Alfabetización 2.0?"


El lápiz y papel en la generación digital

En una sociedad dominada cada vez más por la tecnología, algunos expertos advierten que la escritura formal es cada vez más rara, lo que podría convertir a la caligrafía en una reliquia del pasado. 
Los temores de la desaparición de la escritura llevaron a la congresista del estado de Carolina del Norte, Pat Hurley, a redactar un proyecto de ley que obliga a que la escritura en cursiva se enseñe en todas las escuelas primarias del estado. La legislación se aprobó por unanimidad a principios de abril. 
Pero Jeffrey Reaser, profesor adjunto de lingüística en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, dice que una sensación de "nostalgia" no es razón suficiente para obligar a los estudiantes a aprender algo que "no es crucial para su educación". Mientras tanto, algunas aulas en el estado han comenzado a enseñar a los estudiantes a escribir a mano en iPads y iPods. Vea cómo lo hacen en este video de BBC Mundo.



Uno de los testimonios en el video: "Los niños pueden escribir en letra imprenta, pueden teclear, ¿por qué deben además aprender letra cursiva? Este tiempo podrían utilizarlo para leer por sí mismos, o para aprender lenguaje informático".

Fuente│ http://www.bbc.co.uk/mundo/video_fotos/2013/04/130419_video_escritura_cursiva_il.shtml

13.6.13

Leer en un mundo de pantallas

Comparto un artículo publicado en La Nación, cuya autora es Natalia Blanc: "Leer en un mundo de pantallas".

Si en la mayoría de los hogares argentinos se frecuentan más las pantallas que los libros, como revelan estudios recientes, no debería sorprender que los chicos que viven rodeados de televisores, celulares y computadoras prefieran los medios tecnológicos a los gráficos. Tampoco, que lean y escriban en soportes digitales antes que en papel. Esta tendencia ha modificado el ejercicio de leer y ha dado lugar a nuevas formas de narrativa y de adquisición del conocimiento, entre otras importantes transformaciones. Así opina Roxana Morduchowicz, autora del libro Los adolescentes del siglo XXI (Fondo de Cultura Económica), basado en las conclusiones de una encuesta nacional sobre consumos culturales del Ministerio de Educación de la Nación.


Nota relacionada│Pablo De Santis: Una búsqueda de unidad que se renueva página tras página│http://www.lanacion.com.ar/1582389-una-busqueda-de-unidad-que-se-renueva-pagina-tras-pagina
El autor de esta nota, escritor de ficción, considera que, a pesar de la variedad de soportes que han conocido los textos, la lectura se ha mantenido idéntica a sí misma a lo largo de los siglos.
 
Ilustración│Pablo Vigo

11.6.13

2. Leer y escribir en Internet

Luego de compartir la presentación y los videos de Cassany, leeremos el siguiente artículo, escrito por el Profesor José Luis Orihuela: La auténtica gramática de la Web. Aprender y enseñar a escribir hipertextos.
Fuente Revista Mexicana de ComunicaciónENLACE
Para descargar en formato PDF


1. Leer y escribir en Internet

Vamos a compartir una presentación que está estructurada en base a la siguiente pregunta: ¿De qué manera han cambiado las prácticas de lectura y escritura con la integración de las tecnologías, no solamente en las aulas, sino en nuestra vida cotidiana?
En la presentación veremos a Daniel Cassany en dos videos. En el primero, plantea: "Comprar un aparato es rápido y fácil, aunque caro. Cambiar la mente de las personas que están en la educación, en la escuela, no es tan sencillo". En el segundo: "Tenemos que leer en Internet como si estuviéramos conversando en una cafetería con gente que no conocemos, con desconocidos...".
Nos introduciremos, luego,  en el concepto de hipertexto y en las nuevas alfabetizaciones (Dussel, 2009).


2.6.13

Internetfobia. Por Manuel Castells, en La Vanguardia

Vía Caffe Regio, periodismo de opinión, compartimos este artículo publicado en La Vanguardia, por Manuel Castells (01/06/2013).

Los grandes cambios tecnológicos siempre han infundido pavor a los humanos, al tiempo que los han asumido y usado para cambiar su existencia y modificar la tecnología mediante su uso.

Internet no es una nueva tecnología, porque nació en 1969. Pero su difusión global y su penetración en todos los ámbitos de nuestra existencia han suscitado reacciones tan viscerales como desinformadas sobre su nocividad. De nada sirve que los investigadores llevemos dos décadas analizando rigurosamente la interacción entre Internet, sociedad y personalidad. Las leyendas urbanas sobre Internet continúan proliferando sin otra base que el miedo colectivo a asumir que hemos cambiado para siempre la forma en que comunicamos, nos informamos, trabajamos, nos relacionamos, amamos o protestamos. Y no hay nada peor que adentrarse en ese nuevo mundo que es el nuestro ignorando lo que es y temiendo lo peor. Porque Internet es como la electricidad: infraestructura de nuestras vidas.

Hay razones para esta imagen distorsionada de Internet. Pero antes de exponerlas déjeme indicar por qué es distorsionada, usando los datos existentes, a cuya consulta le remito para ahorrar palabras. Si le interesa vea las webs del World Internet Project, del Pew Institute, del Oxford Internet Institute o del Projecte Internet Catalunya de la UOC, entre otras muchas. Todos los análisis disponibles concurren en desmentir una serie de mitos. 

Primer mito: Internet aísla, aliena, deprime. Es lo contrario: usar Internet aumenta la sociabilidad, dentro y fuera de la red, porque los dos tipos de sociabilidad se acumulan. Las redes sociales sirven para mantener vínculos originados fuera de la red al tiempo que crean nuevas oportunidades de amistad y relación. Y cuando hay personas que sufren de aislamiento o depresión, la red ayuda a encontrar compañía. En realidad el BCS Institute inglés, con una muestra mundial, encontró una correlación entre Internet y los índices de felicidad, porque incrementa sociabilidad y empoderamiento, factores clave inductores de felicidad.

Segundo mito: la divisoria digital. En términos de acceso, en los países desarrollados como España, el acceso a Internet (desde distintos lugares y plataformas) oscila entre el 70% y el 90% y supera el 85% en la población adulta de menos de 60 años, porque el principal factor del no uso es la edad, así que cuando mi generación haya desaparecido el uso de Internet será universal. En el mundo hay 2.800 millones de usuarios de Internet y 6.700 millones de usuarios de móviles, o sea, que la humanidad está conectada. Obviamente, hay desigualdad en la calidad de la conexión, pero dicha desigualdad es menor que en otros indicadores de desigualdad, como patrimonio o renta, porque la gente otorga un valor prioritario a sus prácticas de comunicación. 

Tercer mito: Internet maleduca a los niños porque no prestan atención en clase y se distraen en casa. Lo que nos dicen los estudios sobre el abandono escolar es que la escuela (no los maestros, que hacen todos sus esfuerzos) no ha entrado en la pedagogía de la era digital y sigue aferrada a libros de texto, negocio editorial y propaganda de las ideologías oficiales. Resultado: los adolescentes, que viven plenamente en la creatividad de la cultura digital, se aburren soberanamente en clase y, en cuanto encuentran alternativa, se largan a la vida, que es más interesante. Cierto que Internet requiere menos memorización, porque todo está en la red, pero al mismo tiempo ofrece múltiples posibilidades de recombinar información, que es la base de la creatividad. Como nuestra cultura está basada en la transmisión disciplinada de lo adquirido, está mal visto que los niños piensen por sí mismos, ayudados por maestros que les capaciten para buscar y usar la información enfocada a sus proyectos. Y nuestra economía del conocimiento y nuestra sociedad en cambio continuo requieren sobre todo personas capaces de improvisar e innovar, no de repetir gestos rutinarios. 

Cuarto mito: la educación universitaria virtual degrada la calidad por la falta de contacto con el profesor. De hecho, el contacto con el profesor es mucho más limitado en las universidades tradicionales que en las virtuales con calidad basada en tutorías. Y además, las virtuales se dirigen mayoritariamente a una población adulta que sin esa educación no tendría posibilidad de estudiar y reciclarse. Siendo así que el aprendizaje a lo largo de la vida es esencial en una economía en constante transformación.

Quinto mito: Internet es el Gran Hermano donde todo se sabe y se vigila. Es cierto que la privacidad en Internet es difícil, pero a cambio sabemos que la denuncia del abuso, los movimientos sociales y la resistencia a tiranías encuentran en Internet un instrumento esencial de autoorganización y movilización. Internet autonomiza y empodera: los vigilantes también son vigilados.

Sexto mito: la información en Internet no es fiable. Mucha no lo es, otra sí, como en los medios de comunicación, pero a diferencia de estos, en Internet se puede comentar y corregir mediante la participación activa de múltiples productores de información.

Séptimo mito: Internet es causante de violencia, terrorismo, pornografía, sexismo y toda clase de aberraciones. Se olvida que estas lacras son rasgos de nuestras sociedades y por tanto también existen en Internet. Es cierto que la viralidad en Internet incrementa riesgos, por ejemplo la difusión de técnicas terroristas o propaganda extremista. Pero es que Internet es libertad y los usos de la libertad son reflejo de quienes somos, de modo que somos nosotros los que tenemos que cambiar en lugar de ocultarnos la verdad.

La imagen deformada de Internet proviene del tremendismo de los medios de comunicación, aterrados por su supervivencia como medios unidireccionales controlados por el dinero y el poder, a pesar del periodismo profesional. De la fobia de intelectuales que perdieron el monopolio de la palabra. Del miedo de los gobiernos a una ciudadanía informada, capaz de autocomunicarse y autoorganizarse. Del temor de burocracias que basan su autoridad en el control de la información. Y de nuestro espanto a saber quiénes somos tras las celosías de la hipocresía social. Temer a Internet es temer la libertad.

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