31.8.13

Sebastián Benítez Larghi: Nativos por adopción

Los jóvenes de clases populares adoptan diferentes estrategias de apropiación de la computadora e Internet.

 

Resulta ya de sentido común la utilización de la metáfora de “nativos e inmigrantes digitales” para referirse a la distancia existente entre dos tipos de generaciones a partir de la emergencia y difusión masiva de las llamadas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

Acuñada a principios de siglo por el autor estadounidense Marc Prensky, esta metáfora intenta dar cuenta de la experiencia diferencial que niños y jóvenes, por un lado, y adultos, por el otro, tienen de las TIC en la sociedad contemporánea. Mientras los primeros, nacidos y criados en ambientes plagados de computadoras, teléfonos celulares, reproductores digitales de audio y video, acceso ilimitado a Internet y comunicación a través de espacios virtuales de redes sociales, vivencian con naturalidad la omnipresencia de estos artefactos tecno-culturales en la vida cotidiana, los segundos sólo pueden desenvolverse como inmigrantes recién llegados a un mundo ajeno donde la codificación y decodificación de significados les exige una dificultosa adaptación.

Ahora bien, el estudio de las experiencias de adolescentes y jóvenes de clases populares nos alertan frente al uso indiscriminado de aquella metáfora que, si bien sus primeros usos sirvieron para demarcar evidentes tendencias diferenciales, luego su efectividad retórica las ha convertido en un moda y su aplicación taxativa tiende a perder de vista la constitutiva incidencia del contexto socio-económico-cultural y de toda la trama de relaciones (jerárquicas, de autoridad, de poder pero también de intercambio) existentes entre la familia, los adultos y los jóvenes en relación a la apropiación de las TIC.

Según estadísticas nacionales, antes de la implementación del Programa Conectar Igualdad (2010), la posesión de computadora y conexión a Internet en el hogar desciende marcadamente entre las clases populares. En contextos donde el acceso a las TIC resulta poco favorable, las y los adolescentes y jóvenes aprovechan cualquier tipo de dispositivo que tengan a mano. Mediante la concurrencia a los – si bien ya en retirada pero aún presentes – cibercafés y otros espacios públicos comunitarios, estos actores juveniles luchan para garantizarse el acceso a las tecnologías digitales e Internet.

Asimismo, conscientes de la necesidad de adquirir las habilidades necesarias para decodificar los dispositivos técnicos de cada artefacto, muchos jóvenes de clases populares demandan y, a la vez, participan activamente en la construcción de instancias comunitarias de enseñanza y aprendizaje de informática basadas en la cooperación y la ayuda mutua supliendo las necesidades que el mercado no logra atender.

Resulta muy común que las organizaciones de base (movimientos de trabajadores desocupados, sociedades de fomento, movimientos barriales y centros culturales) ofrezcan cursos de operador y reparador de PC, de diseño digital y de usos de Internet muy valorados por toda la comunidad circundante, y en especial las y los jóvenes, no solamente por su carácter gratuito sino también por el ambiente de confianza y respeto que allí se genera a diferencia de lo que sucede en Institutos Privados de Computación y en cibercafés.

De esta forma, nos encontramos frente a un repertorio de tácticas populares y juveniles tendientes a la inclusión social de quienes perciben el acceso y manejo de las TIC como una condición indispensable para no quedar excluidos de información relevante, contactos, y actividades de pertenencia; en suma, para no quedar excluidos de los flujos por donde circula aquello que hoy se ha vuelto socialmente significativo para la existencia social.
Mediante el acceso luchado y la adquisición ingeniosa de habilidades, estos sectores construyen particulares modos de apropiación de las TIC siendo la esfera de la sociabilidad el escenario principal donde convergen espacios de encuentro entre lazos reales y virtuales. Ya sea tanto a través de los mensajes de texto, los “chat” y los espacios de redes sociales virtuales como en la escuela, la esquina del barrio, el ciber y los espacios de participación social y cultural comunitarios, estos jóvenes tejen la trama de relaciones sociales, de amistad y de contactos que configuran sus identidades personales y grupales.

El significado de las tecnologías digitales no puede ser nunca prefigurado de antemano. Por el contrario, es a partir de la diversidad de identidades de géneros y etnias, contextos socio-geográficos circundantes, trayectorias familiares y biografías personales así como de las prácticas culturales, sociales y políticas situadas localmente desde donde las y los adolescentes y jóvenes de clases populares le otorgan sentidos singulares a las TIC en su vida cotidiana.

En tiempos donde políticas públicas ambiciosas, como el Programa Conectar Igualdad, tienden a universalizar el acceso a las TIC, es perentorio abordar la incorporación de estos artefactos en la vida escolar teniendo en cuenta las condiciones concretas, las trayectorias particulares y la diversidad de experiencias previas de apropiación juveniles. Sin esta consideración, estas políticas podrían enceguecerse en pos de objetivos abstractos perdiendo efectividad y restringiendo su amplia potencialidad.

Reconocido por su impacto positivo en términos de acceso de las familias de clases populares a la computadora e, indirectamente, a Internet, dicho Programa puede habilitar aprovechamientos esperados e inesperados si se interviene adecuada y situadamente desde el ámbito educativo aportando no simplemente a resolver el “cómo” manejar las tecnologías sino, principalmente, a construir, de manera pública y colectiva, los “para qué” de su apropiación.

Resulta interesante, e imprescindible, comprender entonces los modos en que esta adopción adquiere un carácter creativo, es decir, entender los procesos socio-culturales por los cuales estos actores, en lugar de meramente adoptar pasivamente las funciones de las TIC que las corporaciones tecnológicas, la discursividad mercantil dominante y los grupos concentrados de poder intentan predeterminar, logran apropiarse de estos artefactos adaptándolos a sus propios contextos, necesidades e intereses.

Retomando la metáfora inicial, podríamos decir que las y los jóvenes de clases populares no encajan necesariamente en ninguna de las categorías planteadas: ni son nativos naturales ni tampoco inmigrantes completamente extraños en el mundo digital. Más bien, podría decirse que sin ser nativos naturales son nativos por adopción.
El autor
Sebastian Benítez Larghi es investigador asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS, UNLP-CONICET).
Se formó como Licenciado en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y es Magíster en Sociología de la Cultura por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
Actualmente es director del Proyecto PIP del Conicet “TIC, Juventudes y experiencias de tiempo y espacio" en el marco del Programa Conectar Igualdad en La Plata y Gran La Plata.

18.8.13

Dr. Roberto Rosler: Motivación 2.0 y Conductismo "pop"



Excelente conferencia del Dr. Roberto "Robi" Rosler sobre motivación, evaluación, clasificaciones (notas). 

-"El problema de las notas no es sólo que no dicen nada sobre el rendimiento, el problema es que la nota fija la atención sobre el rendimiento. Y a mí no me preocupa tanto el rendimiento."

-"Una cosa muy preocupante en la Educación es la insistencia con el silencio. ¿De dónde viene esta demanda del silencio? Esta demanda del silencio viene de una teoría educativa que piensa que los docentes somos depósitos de información, junto con el libro. Que debe ser derramada [la información] de a poquitito, cada tiempito, sobre ese vaso vacío que es el alumno. ¿Y cuál es la tarea del alumno? La tarea del alumno es retener pasivamente la información y,  cada tanto, a demanda, regurgitar la información, para estar seguros de que ha tragado suficiente de esa información."


-"A lo largo de toda la Educación, a los alumnos les damos ladrillo de información, tras ladrillo de información, tras ladrillo de información, tras ladrillo de información, no me rayé (Risas)... Y pensamos que al final, cuando se gradúa, tiene una casa. ¡No! Tiene una pila de ladrillos. Y no le va a durar mucho eso."
-"A mayor motivación extrínseca, menor motivación intrínseca". 


5.8.13

Ignacio Jara: Habilidades TIC para el Siglo XXI

Uno de los objetivos principales de las políticas que proveen TIC a escuelas y estudiantes es dotar a las nuevas generaciones con las nuevas habilidades digitales que les permitirán desenvolverse con éxito en el siglo XXI y contribuir al desarrollo social y económico de sus comunidades y países.

Hasta hace unos años se entendía que estas habilidades digitales se referían básicamente a la capacidad para operar las computadoras y sus diferentes programas. Sin embargo, hoy existe un creciente consenso de que éstas son insuficientes y que los estudiantes deben desarrollar también las habilidades de orden superior necesarias para resolver problemas de gestión de información y comunicación en ambientes digitales: buscar, discriminar, sintetizar, analizar, representar y producir información en el ambiente digital; así como tener la capacidad para utilizar las herramientas digitales para compartir y colaborar con otros. Estas habilidades están a la base de la capacidad que se quiere desarrollar en los estudiantes para aprender por sí mismos de manera autónoma y a lo largo de su vida; y de la capacidad de incorporar nuevo conocimiento e innovar en los procesos sociales y productivos en los que les tocará participar.

La experiencia nos ha mostrado que estas habilidades no se desarrollan por el solo hecho de tener acceso y usar las TIC, sino que deben ser intencionadas a través de experiencias educativas explícitamente orientadas a su formación; y debe asegurarse equidad en la provisión de estas experiencias educativas si se quiere que el acceso equitativo a la tecnología se traduzca efectivamente en una sociedad más igualitaria.

Para que los diferentes actores educativos –docentes, escuelas, padres y ministerios– puedan proveer las condiciones y guías requeridas para el desarrollo de estas habilidades, deben compartir una visión común sobre su naturaleza y prioridad; y deben aprender a conducir su aprendizaje. A diferencia de otras áreas del aprendizajes, como lecto-escritura o matemáticas, estas habilidades TIC siglo XXI son relativamente nuevas y estos actores no comparten aún una visión clara sobre ellas ni saben bien cómo desarrollarlas. Por eso, varios países y organismos internacionales han comenzado a definirlas y difundirlas y, más importante, han comenzado a construir y aplicar instrumentos que miden el desempeño de los estudiantes. A través de estos mecanismos, se espera que la comunidad educativa aprenda a identificar las Habilidades TIC siglo XXI y comience a entender cómo desarrollarlas en los estudiantes; proceso que también requerirá de otros apoyos, tales como diseñar un currículum específicamente orientado a su desarrollo y formar a los maestros para guiar estos aprendizajes.

Poner luz a las Habilidades TIC siglo XXI a través de definiciones claras y evaluaciones precisas permite, por tanto, orientar la acción de los diferentes actores educativos hacia su desarrollo, quienes de lo contrario difícilmente podrían enfocar sus esfuerzos en algo que es difuso y no está priorizado ni medido. Pero la evaluación de estas habilidades también ayudaría a las políticas de TIC para Escuelas a salir de la trampa en que se encuentran debido a que normalmente su éxito se mide solo por su impacto en las materias tradicionales del currículum (lenguaje, matemáticas, ciencias, etc.). Sabemos que es muy difícil que estas políticas consigan estos impactos en corto plazo, debido a que la relación entre las TIC y esos logros están mediados por mucho otros factores de manera mucho más determinante que el uso de las TIC, y hay bastante consenso en que en cualquier caso estos efectos serían muy graduales y a muy largo plazo. Además, si bien la incorporación de las TIC para apoyar el currículum podría eventualmente facilitar la enseñanza de estas materias escolares, en rigor no son estrictamente necesarias para alcanzar dichos aprendizajes. En cambio, las Habilidades TIC siglo XXI, que son demandadas por una sociedad transformada por las tecnologías digitales, sólo pueden ser desarrolladas en base al trabajo con estas mismas tecnología digitales; y las políticas TIC son las primeras responsables en asegurar este desarrollo.

El foco de atención internacional se ha ido poniendo, entonces, en la evaluación de estas nuevas habilidades. La OECD inició hace unos años la discusión sobre la importancia de desarrollar estas competencias durante la educación escolar; y este año 2013 se está llevando a cabo la primera iniciativa internacional destinada a evaluar estas habilidades (the International Computer and Information Literacy Study, ICILS), entre cuyos participantes se encuentran Alemania, Australia, Canadá́, Suiza, Chile y la Ciudad de Buenos Aires en Argentina.

Por otra parte, países pioneros en estas materias como Inglaterra y Australia ya han elaborado detallados marcos conceptuales y orientaciones curriculares para las escuelas, y han aplicado instrumentos de evaluación que operacionalizan y hacen visible el tipo de capacidades que se espera los estudiante desarrollen. En nuestra región, en 2011 Chile comenzó a elaborar orientaciones curriculares y aplicar mediciones de las habilidades TIC siglo XXI como parte su sistema nacional de evaluación educativa.

Se espera que estos esfuerzos contribuyan a orientar el trabajo de docentes y ministerios de educación, de manera sacar el máximo provecho a las enormes inversiones que se realizan en este campo.

El autor│Ignacio Jara - Investigador del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE), Facultad de Educación, Universidad Católica de Chile

Fuente: RELPE (Red Latinoamericana de Portales Educativos) http://www.relpe.org/especial-del-mes/habilidades-tic-para-el-siglo-xxi/

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Relacionado:

VIDEO: Ignacio Jara. Entrevista en Educ.ar

 http://videos.educ.ar/play/Entrevistas/_Especialistas/Ignacio_Jara
 

1.8.13

“Educar en una sociedad digital no significa introducir un iPad en el aula”


Anna Blázquez Abella es licenciada en Pedagogía y Comunicación Audiovisual. Lleva más de diez años dedicándose a la educación en comunicación y el Tercer Sector. En los últimos siete años su trabajo se ha centrado en el medio digital, Internet, y más concretamente en la educación “en” y “con” las TIC.


Actualmente es la responsable del departamento de Acción Digital de la Fundación Pere Tarrés.

La Fundación Pere Tarrés comenzó su actividad en 1957. Desde entonces la sociedad ha sufrido una gran evolución. En los últimos años esta evolución viene marcada por la irrupción de las TIC. ¿Cómo valoran desde Pere Tarres este cambio tecnológico?

Todo cambio implica salir de nuestra zona de confort para adaptarnos a una nueva realidad, crecer a nivel personal e institucional. Permanecer mucho tiempo acomodados en un mismo sitio demuestra estancamiento, falta de aspiraciones y ambiciones. Por ello, el cambio tecnológico lo valoro como algo imprescindible en nuestra sociedad actual para llegar a nuevas metas y compromisos con la educación y la acción social.

¿Cómo está afectando este cambio en el día a día de las personas?

Las personas cada vez son más conscientes de que las TIC son una herramienta útil para mejorar su día a día. De repente descubrimos un sinfín de comodidades. Con un solo clic podemos ahorrar tiempo y como consecuencia dedicarlo a realizar otras actividades, comunicarnos con nuestros amigos y familiares lejanos, expresar opiniones e ideas al mundo, compartir y aprender de otros… No obstante, la irrupción de las TIC en la sociedad, desafortunadamente, también significa diferencias, sobre todo para aquellas personas que se han quedado atrapadas en su zona de confort y que ahora les faltan recursos para dar el salto a la sociedad digital.

La Fundación Pere Tarrés cuenta con el departamento de Acción Digital. ¿Qué misión desempeña este departamento? ¿Cuándo vieron que era necesario impulsar este tipo de iniciativa?

Efectivamente, la Fundación cuenta con el departamento de Acción Digital que tiene como objetivo desarrollar proyectos sociales y educativos basados en la alfabetización y capacitación digital. La misión que desempeñamos desde el departamento de Acción Digital es la promoción de la persona desde la educación a través de las TIC. Para ello, trabajamos en tres líneas: la educación no formal (personas mayores, adultos, colectivos diversos, entidades…); la educación formal (acompañamiento a equipos docentes y AMPAS); y Ciberciudadanía (eje transversal y específico sobre Internet Segura y el uso seguro y responsable de las TIC).

¿Cuál es la mejor manera para luchar contra la brecha digital?

La formación en cualquiera de sus formatos. Desde una clase presencial con una persona formadora que te ayude a entender y a desarrollar tus competencias digitales, hasta una pregunta improvisada a tus hijos o compañeros de trabajo, donde te puedan explicar cómo utilizar un programa o una aplicación concreta.

¿El actual modelo educativo está adecuado a los nativos digitales?

Todavía queda mucho para que el modelo educativo esté al servicio de las necesidades de los ciudadanos del siglo XXI. Educar en una sociedad digital, no significa introducir un iPad, una pizarra digital o un portátil en el aula y quedarnos con el modelo antiguo de enseñanza-aprendizaje. Todo ello comporta un cambio conceptual y metodológico que replantee la manera de enseñar y de aprender, los roles del docente y del alumnado…, en definitiva, un nuevo modelo que eduque en las competencias básicas digitales requeridas para ser un buen ciudadano.

Te sorprendería saber que existen jóvenes universitarios que no saben dar formato a un texto ni crear una tabla de contenidos. Están conectados todo el día al Whatsapp, al Facebook…o tienen el último modelo de iPad, pero todavía no han aprendido a hacer una búsqueda eficaz en Internet o no protegen sus datos personales. Entonces, podemos volvernos a preguntar, ¿el sistema educativo actual capacita a los y las estudiantes para llegar a ser autónomos y tener capacidad crítica para utilizar de manera responsable las TIC? Personalmente creo que no.

¿Es más grave la brecha digital entre padre e hijo o entre profesor y alumno?

Para nosotros es tan grave los uno como lo otro. Es muy grave que un padre sienta una barrera comunicativa con su hijo por no tener las nociones básicas TIC que le permitan conocer por dónde navega su hijo y cómo se comporta en la red. Y es muy grave que un profesor no pueda acompañar a un alumno en su desarrollo como ciudadano digital por desconocimiento del uso de las TIC y temor a ser descubierto.

¿Qué colectivos necesitan una mayor ayuda en el proceso de alfabetización digital?

Sobre todo aquellas personas que se han quedado atrás y desactualizadas. Hablar de un colectivo en concreto sería dejar de pensar en otro. Por poner un ejemplo, existen personas mayores que se han querido poner al día y actualmente navegan por Internet igual de bien que los nativos digitales. En cambio, jóvenes que por su trayectoria no han visto necesario el uso del ordenador o de Internet, actualmente, pueden tener acceso a aplicaciones concretas de moda pero en sí, les falta mucho por aprender a navegar de forma segura y responsable, o a buscar servicios y utilizar programas básicos.

No obstante, si miramos los estudios recientes donde se hace un análisis de la población española analfabeta digital veremos que el grupo de las personas mayores, las personas con estudios primarios y las mujeres son los colectivos que más ayuda necesitan.

Por lo que yo me atrevería a hablar de dos conceptos, uno el de alfabetización y el otro el de capacitación digital. Los dos relacionados con el desarrollo de las competencias básicas que permiten al ciudadano ser autónomo y saber manejar las TIC.

El gran miedo de los adultos respecto a internet, redes sociales y TIC en general es que están llenas de peligros para los menores. ¿Qué pueden decirles al respecto?

Yo siempre pongo el mismo ejemplo, ¿cómo un padre o una madre enseñan a su hijo a ir por la calle? Primero le acompañan y le cogen de la mano, luego le dejan de la mano pero le vigilan para que no se pierda, cuando es más mayor le permiten ir solo a comprar el pan y luego, salir con sus amigos. Internet es la calle pero online.

El miedo se genera porque existe desconocimiento. Conocer los lugares por donde navegan los menores, acompañarlos cuando son pequeños y estar siempre abiertos al diálogo permite generar una confianza mutua entre adultos y menores. Si ven que la persona de referencia tiene miedo, duda, no habla el mismo lenguaje… irán a buscar ayuda y refugio a otro lado.

Este año, el lema para el Día Internacional de la Internet Segura ha sido “conéctate y respeta”. ¿Creen que la falta de respeto es el principal problema de internet? ¿Es esta falta de respeto un problema exclusivo del entorno digital?

Los problemas relacionados con las actitudes y los valores (como el respeto) no son exclusivos del entorno digital. El ciberbullying se traduce en bullying o acoso entre iguales cuando se hace de forma presencial. Y existe también.

Puede que Internet propicie comportamientos de falta de respeto en la medida que las personas se pueden llegar a sentir más “protegidas” por estar delante de una pantalla y, como consecuencia les sea más fácil actuar. Por ello, es importante que, al igual que existen unas normas básicas de conducta que nuestros padres nos enseñaron de pequeños, conozcamos y utilicemos los acuerdos o netiqueta establecidos por los usuarios en la Red que nos ayudan a entendernos, colaborar y divertirnos con responsabilidad.


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